
Now,the teachings of yoga.
Yoga is to still the patterning of consciousness.
Then, pure awareness can abide in its very nature.
Otherwise, awarenes takes itself to be the patterns of consciousness.
The Yoga-Sutra
La lluvia cae. Observo las gotas resbalar por el cristal del coche camino de regreso a casa. El agua transforma lenta el rostro de lo conocido. Las avenidas, intersecciones, peatones, cafés y restoranes abandonan su forma habitual; se fusionan en una masa indistinta, en colores resplandecientes.
Mientras la lluvia amaina, la pregunta que regresa entre el ir y venir del limpia parabrisas es sobre la identidad. Qué es la identidad y por qué nuestro intento de mantenerla es fuente de sufrimiento?
Quien soy?
En el momento en que estas letras se integran en palabras y golpean nuestras pupilas que en décimas de segundos activan la intrincada red de estímulos neuronales, transformándolas en algo sustancial; existe un segundo, un breve espacio de absoluto silencio, donde la capacidad de responder “Q-u-i-e-n s-o-y-?”Se ve suspendida.
Luego comienzan las historias:
Ronit. Mexicana. Judía. 28 años. Mis papas Abraham y Cecilia, mi hermana Maayan, mis perros: Wiski, Butch, Steal I, Steal II. Coregrafa, ex-bailarina hace 4 años me lastime las lumbares y vivo en Toronto con Jorge y Pina –pero vamos mejor- Me gusta escribir pero soy floja y me da miedo la soledad y sentir-muy-fuerte a veces también. La casa en Valle de Bravo y el lago frió verde con mis primos y mis abuelos y la cámara de video. La noche. Cuando me enamore. La primera vez y la ultima y los rostros que regresan en sueños, todas la risas y risas y.
Este fenómeno de generar historias en la tradición Budista, es conocido como ahamakara que literalmente significa “the I maker” o “the story teller”. Podríamos seguir una eternidad escribiendo miles, innumerables historias que intentan explicar quienes somos y aun si lográramos agotar la lista, no podríamos afirmar con certeza que somos la suma de todo eso.
Patañjalí sostiene, en el Yoga-Sutra, que lo que el ser humano más reprime es el sentimiento de “vació”. No toleramos la sensación que nos produce pensar que quizás no somos tan concretos como suponiamos. Todos nuestros intentos de capturar nuestra totalidad son fallidos pues lo único que se preserva de de la identidad, es su cualidad de impermanente, lo demás es alucinación y deseo.
Lo provisional y efimeros que somos nos genera angustia, de modo que desarrollamos la definición: definir es delimitar, restringir, dar forma una y específica. El problema radica en que resulta imposible explicar la diversidad que somos a partir de una identidad fija. En el momento que elegimos una historia y no otra, auto-construimos un límite a nuestra experiencia; pensamos, sentimos, decimos y actuamos únicamente dentro de los límites de nuestra definición y esto genera duhkah que en sánscrito significa sufrimiento o dolor.
Si observamos cautelosamente nos damos cuenta que solo existimos en relación, es decir que no podemos explicar quienes somos sin recurrir al pequeño ecosistema que nos rodea permitiéndonos realizar; desde las actividades mas básicas como, abrir el refrigerador por la mañana para servirnos un plato de cereal con leche, hasta las actividades mas trascendentales como dar-a-luz; Sin la vaca que rumia a miles de kilómetros de distancia de nuestra cocina, o el adolescente que por primera vez abre un libro de anatomía y encuentra su vocación, nuestra vida tal cual la conocemos, seria totalmente imposible. Aplicando este ejemplo al microcosmos que somos, entendemos que todo nuestro organismo es interdependiente: es decir, que estamos compuestos de órganos y sistemas que a su vez se componen de sistemas que necesitan de otros sistemas para funcionar. Si nos vamos al origen a las partículas mínimas que nos componen (bajo un microscopio) estamos compuestos literalmente del mismo polvo que las estrellas.
La disciplina del yoga y la meditación cuando son tomadas con seriedad ofrecen un espacio donde trabajar con nuestra mente y cuerpo. Un espacio que genera las condiciones propicias para observar el flujo de ahamakara sin confundirnos con el, observar nuestras historias sin confundirnos con ellas, de otro modo equívocamente construimos una casa en el universo y luego creemos que la casa es el universo. Mi maestro de Yoga y meditación regresa a menudo a este ejemplo: Me como una zanahoria. En que momento la zanahoria deja de ser zanahoria y se convierte en Ronit? En que momento el aire que respiro se transforma en mió? –Las discusiones son interminables- una escuela de pensamiento sostiene que esto sucede durante la pequeña pausa entre inhalación y exhalación, la otra refuta esta idea diciendo que el aire que respiro es mió en el instante en que entra en contacto con las fosas nasales y una tercera, no muy prestigiosa tiene una postura un tanto complicada que no conviene explorar aquí. La respuesta de mi maestro, que en mi opinión es la más certera, asegura que el fenómeno sucede a tres punto un centímetros de la nariz durante la exhalación y siempre viene acompañada de una risa general que alivia la tensión entre los estudiantes que empiezan a tomarse la vida con demasiada seriedad.
En otras palabras lo que esta pregunta plantea es: En donde termino yo y empiezas tu? Donde terminas tu y empieza el mundo que nos rodea? Lo que somos hoy no es lo que éramos ayer ni lo que seremos mañana. Muchas de las características que creemos nos definen más concretamente, se disuelven bajo una mirada más aguda, resbalan distorsionando, como las gotas en el parabrisas, la identidad del rostro que creemos reconocer todas las mañanas frente al espejo.
No creo que estemos aquí para encontrar el significado de lo que somos, creo que venimos a este mundo a tener una experiencia, a sumergirnos en la vida de la manera mas profunda que podamos, a sentir y a compartir. Ser uno, solo y específico es fuente de sufrimiento porque en realidad somos diversos, multiformes y ondulantes. Ser uno, solo y específico es fuente de sufrimiento porque en la definicion nos aislamos del entorno, de los demas y sobretodo de nosotros mismos, de nuestra naturaleza pasajera.
Al abandonar nuestras historias, nos permitimos dejar de filtar al mundo a travez de un mediador; abandonamos nuestro punto de vista de sujetos y liberanmos al mundo de su cualidad de objeto a nuestra disposicion, nos abandonamos a la experiencia inmediata y asi en lugar de tocar y ser tocados por la vida, nos convertimos en la vida misma.
La lluvia cae. Observo las gotas resbalar por el cristal del coche camino de regreso a casa. El agua transforma lenta el rostro de lo conocido. Las avenidas, intersecciones, peatones, cafés y restoranes abandonan su forma habitual; se fusionan en una masa indistinta, en colores resplandecientes.
Canada, Abril 2007