jueves, 26 de julio de 2007

1 Poema

"Isra-el"

Pienso en los que ya se han ido, de la vida
mia para siempre
de sus rostros todos
no hay lugar en el mundo
donde llorar el tuyo

a destiempo

entre arapos de oro y plata
fuego negro sobre fuego blanco
y el olor circular
del ultimo lugar donde no te vi
tu nariz amoratada y
tu siempre pelo sobre la boca

del vacio

no encuentro donde llorarte y lloro
sobre el pabimento de esta ciudad
sobre mis zapatos de lunares
entre sabanas raidass de oro y plata
a ojos cerrados y sin hacer ruido
para no darme cuenta.

preguntas infinitas a donde ya no puedo seguirte
por ahora
tu enorme muerte en un instante tan escaso y eterno.

2 Poemas


"land against water"

-land against water-water against rocks-rocks against mountain-
mountain against sky-sky against clouds-clouds against moon-
moon against trees-trees against lake-lake against wharf-wharf against land

departed
of twilight isle. part

no beginning no end no
no-thing-exists-with-out. Other

-land against water-water against rocks-rocks against mountain-
mountain against sky-sky against clouds-clouds against moon-
moon against trees-trees against lake-lake against wharf-wharf against land


"Some 11 years"



To work you< out I left for twilight isle
In my forgotten dreams
your face appeared night-after-night
over-and-over. Again

The endless wind and the water reminded me of the query you lied before me
some eleven years ago.

Still miss what never was.



Sobre Identidad y Yoga


Now,the teachings of yoga.
Yoga is to still the patterning of consciousness.
Then, pure awareness can abide in its very nature.
Otherwise, awarenes takes itself to be the patterns of consciousness.
The Yoga-Sutra


La lluvia cae. Observo las gotas resbalar por el cristal del coche camino de regreso a casa. El agua transforma lenta el rostro de lo conocido. Las avenidas, intersecciones, peatones, cafés y restoranes abandonan su forma habitual; se fusionan en una masa indistinta, en colores resplandecientes.
Mientras la lluvia amaina, la pregunta que regresa entre el ir y venir del limpia parabrisas es sobre la identidad. Qué es la identidad y por qué nuestro intento de mantenerla es fuente de sufrimiento?

Quien soy?

En el momento en que estas letras se integran en palabras y golpean nuestras pupilas que en décimas de segundos activan la intrincada red de estímulos neuronales, transformándolas en algo sustancial; existe un segundo, un breve espacio de absoluto silencio, donde la capacidad de responder “Q-u-i-e-n s-o-y-?”Se ve suspendida.

Luego comienzan las historias:

Ronit. Mexicana. Judía. 28 años. Mis papas Abraham y Cecilia, mi hermana Maayan, mis perros: Wiski, Butch, Steal I, Steal II. Coregrafa, ex-bailarina hace 4 años me lastime las lumbares y vivo en Toronto con Jorge y Pina –pero vamos mejor- Me gusta escribir pero soy floja y me da miedo la soledad y sentir-muy-fuerte a veces también. La casa en Valle de Bravo y el lago frió verde con mis primos y mis abuelos y la cámara de video. La noche. Cuando me enamore. La primera vez y la ultima y los rostros que regresan en sueños, todas la risas y risas y.

Este fenómeno de generar historias en la tradición Budista, es conocido como ahamakara que literalmente significa “the I maker” o “the story teller”. Podríamos seguir una eternidad escribiendo miles, innumerables historias que intentan explicar quienes somos y aun si lográramos agotar la lista, no podríamos afirmar con certeza que somos la suma de todo eso.

Patañjalí sostiene, en el Yoga-Sutra, que lo que el ser humano más reprime es el sentimiento de “vació”. No toleramos la sensación que nos produce pensar que quizás no somos tan concretos como suponiamos. Todos nuestros intentos de capturar nuestra totalidad son fallidos pues lo único que se preserva de de la identidad, es su cualidad de impermanente, lo demás es alucinación y deseo.
Lo provisional y efimeros que somos nos genera angustia, de modo que desarrollamos la definición: definir es delimitar, restringir, dar forma una y específica. El problema radica en que resulta imposible explicar la diversidad que somos a partir de una identidad fija. En el momento que elegimos una historia y no otra, auto-construimos un límite a nuestra experiencia; pensamos, sentimos, decimos y actuamos únicamente dentro de los límites de nuestra definición y esto genera duhkah que en sánscrito significa sufrimiento o dolor.
Si observamos cautelosamente nos damos cuenta que solo existimos en relación, es decir que no podemos explicar quienes somos sin recurrir al pequeño ecosistema que nos rodea permitiéndonos realizar; desde las actividades mas básicas como, abrir el refrigerador por la mañana para servirnos un plato de cereal con leche, hasta las actividades mas trascendentales como dar-a-luz; Sin la vaca que rumia a miles de kilómetros de distancia de nuestra cocina, o el adolescente que por primera vez abre un libro de anatomía y encuentra su vocación, nuestra vida tal cual la conocemos, seria totalmente imposible. Aplicando este ejemplo al microcosmos que somos, entendemos que todo nuestro organismo es interdependiente: es decir, que estamos compuestos de órganos y sistemas que a su vez se componen de sistemas que necesitan de otros sistemas para funcionar. Si nos vamos al origen a las partículas mínimas que nos componen (bajo un microscopio) estamos compuestos literalmente del mismo polvo que las estrellas.

La disciplina del yoga y la meditación cuando son tomadas con seriedad ofrecen un espacio donde trabajar con nuestra mente y cuerpo. Un espacio que genera las condiciones propicias para observar el flujo de ahamakara sin confundirnos con el, observar nuestras historias sin confundirnos con ellas, de otro modo equívocamente construimos una casa en el universo y luego creemos que la casa es el universo. Mi maestro de Yoga y meditación regresa a menudo a este ejemplo: Me como una zanahoria. En que momento la zanahoria deja de ser zanahoria y se convierte en Ronit? En que momento el aire que respiro se transforma en mió? –Las discusiones son interminables- una escuela de pensamiento sostiene que esto sucede durante la pequeña pausa entre inhalación y exhalación, la otra refuta esta idea diciendo que el aire que respiro es mió en el instante en que entra en contacto con las fosas nasales y una tercera, no muy prestigiosa tiene una postura un tanto complicada que no conviene explorar aquí. La respuesta de mi maestro, que en mi opinión es la más certera, asegura que el fenómeno sucede a tres punto un centímetros de la nariz durante la exhalación y siempre viene acompañada de una risa general que alivia la tensión entre los estudiantes que empiezan a tomarse la vida con demasiada seriedad.
En otras palabras lo que esta pregunta plantea es: En donde termino yo y empiezas tu? Donde terminas tu y empieza el mundo que nos rodea? Lo que somos hoy no es lo que éramos ayer ni lo que seremos mañana. Muchas de las características que creemos nos definen más concretamente, se disuelven bajo una mirada más aguda, resbalan distorsionando, como las gotas en el parabrisas, la identidad del rostro que creemos reconocer todas las mañanas frente al espejo.
No creo que estemos aquí para encontrar el significado de lo que somos, creo que venimos a este mundo a tener una experiencia, a sumergirnos en la vida de la manera mas profunda que podamos, a sentir y a compartir. Ser uno, solo y específico es fuente de sufrimiento porque en realidad somos diversos, multiformes y ondulantes. Ser uno, solo y específico es fuente de sufrimiento porque en la definicion nos aislamos del entorno, de los demas y sobretodo de nosotros mismos, de nuestra naturaleza pasajera.

Al abandonar nuestras historias, nos permitimos dejar de filtar al mundo a travez de un mediador; abandonamos nuestro punto de vista de sujetos y liberanmos al mundo de su cualidad de objeto a nuestra disposicion, nos abandonamos a la experiencia inmediata y asi en lugar de tocar y ser tocados por la vida, nos convertimos en la vida misma.


La lluvia cae. Observo las gotas resbalar por el cristal del coche camino de regreso a casa. El agua transforma lenta el rostro de lo conocido. Las avenidas, intersecciones, peatones, cafés y restoranes abandonan su forma habitual; se fusionan en una masa indistinta, en colores resplandecientes.

Canada, Abril 2007






En Busca del vacio


Empty yourself,
so that you may be filled.
Learn not to love,
so that you may learn how to love.
Draw back,
so that you may be aproched.
St. Augustine
Narration on psalm 30:30


Han transcurrido varios meses desde que silenciosamente y a través de la ventana observo el proceso de demolición que sucede frente a mi casa. Aparentemente la construcción de un nuevo condominio exige la destrucción de lo que alguna vez fue una fabrica, ahora en desuso.
Mi atención, atraída por una suerte de magnetismo, regresa incontables veces al lugar de los hechos donde minuto a minuto un objeto visible, que hace tan solo un instante ocupaba un lugar en el espacio, termina por desaparecer.
Se preguntaran que tienen en común el proceso de demolición de una fábrica y el concepto de bien-estar.
Constantemente pensamos que el bien-estar es algo que tenemos que agregar a nuestra vida, en otras palabras, algo externo: una pastilla que podemos comprar en la farmacia más cercana, una crema de la eterna juventud, un bisturí con la capacidad de dejarnos perfectos bajo el sol.
El tiempo transcurre y ninguna de estas pócimas mágicas que prometen el mejor resultado en el menor tiempo posible, nos proporciona la satisfacción que inicialmente buscábamos; por el contrario nuestra ansia de belleza y perfección se fortalece generando más deseo y frustración.

Detengámonos por unos instantes. Observemos detenidamente el funcionamiento de nuestra mente. Estamos llenos de información, imágenes e ideas que en un flujo ininterrumpido pueblan nuestro interior. El ruido es tal que nuestra mente se encuentra en un estado total de parálisis. Peor aun; las ideas no se detienen, nunca dejan de llegar.
Si tratásemos de seguir el tren de nuestros pensamientos, en un día como cualquier otro, ya sea en el coche de camino al trabajo o cundo creemos estar mas relajados dándonos un baño de agua caliente, notariamos como nuestra atención se divide y subdivide infinitamente, impidiéndonos observar la trayectoria de un solo pensamiento de principio a fin. Nos daríamos cuenta de la cantidad de pensamientos que a manera de coleccionistas acumulamos. Inefables pensamientos como pequeños soldaditos de plomo dispuestos a atacar a la menor incitación. Nos daríamos cuenta también que esta poderosa fuente de distracción nos priva de lo único que realmente nos pertenece: el momento presente.
El siempre estar preocupados por lo que ya sucedió y lo que aun no existe nos genera ansiedad. Esta ansiedad enciende la llama de nuestras frustraciones; nuestras pasiones, enojos, resentimientos y miedos crecen desmedidamente y abrumados con tantos
estímulos, abandonamos el momento presente que pasa absolutamente inadvertido: Comemos sin saborear, vemos sin observar, oímos sin escuchar, amamos sin sentir.
La vida, en una pasarela de sombras, transcurre sin que podamos percibir lo que es real.

La búsqueda de bien-estar es un proceso en cuyo centro yace la honestidad. Es necesario liberar el espacio ahora ocupado para dar lugar a este proceso. En otras palabras; es imposible llenar de agua un vaso que ya se encuentraba lleno. Bendita “la gota que derrama el vaso” pues en ella radica el heraldo del cambio.
Es necesario limpiar la mente, desprenderse del conocimiento adquirido; de su ruido y resonancia ya que solo en silencio se puede realmente escuchar.

Todo en esta vida tiene su principio, su desarrollo, su clímax y su desenlace; así también todas las historias que, con singular ingenio arquitectónico, edificamos para entender quienes somos, por qué estamos aquí, cómo funciona el mundo que nos rodea y qué nos espera después de la muerte.
Todos estos conceptos que a manera de muletillas soportan el constructo de nuestra identidad están sujetos a este proceso y tienen, triste o felizmente, fecha de caducidad.

Así como la vieja fábrica cuya estructura ya en desuso deberá desaparecer para dar lugar a algo hermoso y funcional, así también nuestra mente necesita del vació para poder regenerarse.
El problema radica en que somos seres sumamente inseguros y nos aferramos a los más diversos y en muchas ocasiones disfuncionales constructos, con tal de sentirnos protegidos.
Hoy, el proceso de deconstrucción que por cinco largos meses modifico diariamente el panorama desde mi ventana llego a su conclusión. Por la mañana, mientras esperaba que hirviera el agua para el té, el esqueleto de varillas y concreto se erguía imponente y la vez pudoroso frente a mis ojos. Por la tarde; tan solo unas horas después, nada quedaba ya.
De aquella inmensa oquedad no sobrevive siquiera la memoria de lo que alguna vez fue. Intente varias veces reconstruir la presencia de la fabrica pero el vacío era tan vacío que la fragmentada imagen no tenía de donde agarrarse, simplemente le crecieron alas y echo a volar.
Por unos instantes todo fue quietud y pude observar en ese silencio visual, en aquella ausencia de definición, la arena propicia para la gestación. Pude ver el infinito en posibilidades que se abría paso del otro lado de la calle y entendí que no hay nada que agregar, que construir sobre lo construido solo causa confusión.
Lo que hace falta es tener la energía adecuada para volcar la mirada hacia el interior y con diciplina aprender a discernir para luego extirpar de raíz aquellas estructuras raídas por el paso de los años que bloquean nuestro crecimiento. Y por encima de todo, aprender a guardar silencio, perderle el miedo al vació y saber esperar.

Amor y tarde de ocio

Porque sufro de la tendencia de querer decirlo todo, es que escribo. Porque creo que la familia se escoge, es que ustedes me leen: Porque nos queremos somos familia.

El amor es muy peculiar: no se puede ver, no se puede tocar... el amor no huele a nada, no sabe a nada, no tiene textura y los más grandes me podrán contradecir, pues no creo exista en el mundo tema mas solicitado que el amor, mas sus definiciones, hermosas metáforas y elaboradas analogías solo logran abordar su periferia sin dar en el centro, sin poder nombrarlo: el inefable amor.

El amor se transforma, muta: le nacen patas y camina, le crecen alas y hecha a volar, también se arrastra el amor.

No escribo para definirlo, seria pretencioso. Escribo porque lo siento, escribo para compartir lo sin-nombre, escribo por amor, porque amor. Escribo amor.
Amor y soledad se atraen. El verdadero amor se cultiva en soledad. Rilke dice: "Es bueno estar solo porque la soledad es difícil. Que una cosa sea difícil debe ser una razón más pura para sostenernos [...] También, es bueno amar; porque el amor es difícil. El amor de un ser humano por otro es posiblemente la prueba mas difícil para cada uno de nosotros; es el más alto testimonio de nosotros mismos; es la obra suprema en la que todas las demás no son mas que preparativos". Pero para el amor habremos de aprender a esperar.

Habremos de darnos al amor así como el agua toma la forma del vaso que la contiene, habremos de darnos al amor para adquirir forma o perderla; transformarnos con amor, en soledad, sin miedo. Rilke dice que el amor hace del que ama un elegido que busca lo alto. El amor es la obligación -únicamente- de trabajar por nosotros mismos.

Pienso en un regalo que recibí hace algun tiempo: una figurilla redonda tallada en madera que cabe perfectamente en mi puno cerrado: Un Buda recogido.
Sentado, su rostro en sus piernas y cubierto por sus manos, su mirada esta dirigida al interior. Adentro, pensar en el me recuerda algo que leí ayer en el café de la esquina: "El Zen tiene algo que decir sobre el hastió. Su practica principal de 'solo estar sentado' tiene que ser la actividad mas aburrida del mundo [...] No te mueves, no piensas, no te preocupas. Hay algo mas aburrido? Sin embargo, en el centro de todo este aburrimiento esta precisamente lo que el budismo zen busca enseñar. ¿Qué es ello? ¿Qué es lo que esta en el centro mismo del tedio y que tu no puedes ver?"
¿La respuesta? como en el innombrable amor.
Todo aprendizaje es un tiempo de enclaustramiento. Aprender a amar es la tarea, recogerse.
Si es verdad que por el simple hecho de observar algo lo transformamos, quiere decir que transformamos a partir de lo que somos: y si somos pobres que le sucede a lo que nos rodea, y si estamos enojados y si tenemos miedo
…y si amamos.
El amor será como dice Rilke "dos soledades protegiéndose, completándose, limitándose e inclinándose una ante la otra". Todo aprendizaje es un tiempo de enclaustramiento. Aprender a amar es la tarea, recogerse.

Solo quería escribir amor.